En febrero, la serie “Quimioterapias en riesgo: medicamentos inseguros y un sistema que los deja entrar al Perú”, una investigación de Salud con lupa y The Bureau of Investigative Journalism (TBIJ), reveló una falla grave en el control sanitario de los tratamientos contra el cáncer. Entre 2019 y 2025, el Estado peruano compró al menos 19 lotes de medicamentos oncológicos defectuosos: más de 140 mil frascos que luego fueron destruidos porque estaban contaminados con bacterias, contenían partículas de vidrio o tenían una concentración menor a la declarada. Algunos, sin embargo, ya habían llegado a farmacias de hospitales públicos e incluso fueron usados en pacientes.
Uno de los casos era el cisplatino fabricado por el laboratorio indio Beta Drugs Limited. Nuestra investigación identificó cuatro lotes de este medicamento —BCI12413XA, BCI12428XA, BCI12412XA y BCI12411XA— que fueron distribuidos a hospitales del Ministerio de Salud antes de que se emitiera la alerta por fallas de calidad en mayo de 2025.
Aunque la Dirección General de Medicamentos, Insumos y Drogas (Digemid) ya había inspeccionado la planta de Beta Drugs en septiembre de 2025, el caso seguía fuera del conocimiento público. Nuestra investigación permitió reconstruir el recorrido de esos cuatro lotes de cisplatino: cómo ingresaron al sistema de salud peruano, llegaron a hospitales del Estado y fueron usados en algunos pacientes antes de que se emitiera la alerta sanitaria. También expuso las debilidades del control estatal que permitieron su compra y distribución.
Hoy sabemos que, durante esa inspección en la planta de Beta Drugs en Baddi, una ciudad industrial al norte de India, Digemid detectó que el laboratorio no pudo explicar adecuadamente qué falló en sus controles para que cuatro lotes de cisplatino enviados al Perú estuvieran contaminados con partículas diminutas. Estas partículas no se ven a simple vista, pero pueden detectarse mediante pruebas de laboratorio y deben ser controladas con especial rigor en medicamentos inyectables, como los usados en quimioterapia.
Según la Resolución Directoral N° 4166-2026, del 31 de marzo, esos eran los mismos cuatro lotes que identificamos en la serie “Quimioterapias en riesgo”. Para Digemid, se trató de una falla relevante en los controles de calidad del laboratorio.
La inspección encontró también que Beta Drugs estaba usando un solo método para buscar partículas contaminantes en medicamentos inyectables, cuando debía aplicar dos. Digemid calificó esta falla como crítica.
Las autoridades sanitarias peruanas también identificaron otros problemas en la planta: fallas de trazabilidad en las pruebas que miden la carga microbiana, registros fuera de rango en la temperatura de recepción de muestras y falta de documentación sobre la formación académica del personal técnico responsable.
Con esos hallazgos, Digemid le denegó a Beta Drugs la certificación de Buenas Prácticas de Manufactura para el área de productos oncológicos en noviembre de 2025. Tras nuestra publicación, en febrero y marzo de 2026, la autoridad suspendió 14 registros sanitarios que Beta Drugs tenía en el Perú para medicamentos usados en quimioterapia.
La suspensión alcanza a varias familias de medicamentos usados en tratamientos contra el cáncer: cisplatino, carboplatino, doxorrubicina, paclitaxel, docetaxel, gemcitabina, fluorouracilo y azacitidina. Los fármacos suspendidos eran comercializados en el país por las droguerías Pharmaris Perú y Farmachif.
Miles de viales de doxorrubicina inmovilizados
Uno de los casos más sensibles es el de la doxorrubicina, un medicamento usado en tratamientos contra el cáncer de mama, sarcomas, linfomas y leucemias. La suspensión de Beta Drugs golpea directamente el stock estatal disponible de este fármaco.
Salud con lupa verificó que hay dos presentaciones de doxorrubicina (EE11226 y EE11466) en almacenes del Centro Nacional de Abastecimiento de Recursos Estratégicos en Salud (Cenares) y en hospitales del Ministerio de Salud.
En la presentación de 50 mg en polvo para solución inyectable, hay 11.235 unidades disponibles. De ellas, 7.316 fueron fabricadas por Beta Drugs, es decir, el 65 %. En la presentación de 10 mg, también en polvo para solución inyectable, hay 9.795 unidades. De ese total, 7.813 fueron producidas por el mismo laboratorio, equivalente al 80 %.
Sumadas ambas presentaciones, unos 15.100 viales de doxorrubicina quedaron inmovilizados por la suspensión. Esto representa cerca de siete de cada diez viales del stock estatal disponible de este medicamento.
Aunque varios de los medicamentos suspendidos tienen otros fabricantes con registro sanitario vigente, el problema inmediato está en el inventario que el Estado ya compró y que ahora no puede usar. Hasta ahora no se sabe si estos productos serán destruidos, si permanecerán almacenados, quién asumirá el costo de esa pérdida ni qué medidas tomará el Ministerio de Salud para evitar problemas de abastecimiento en los hospitales y retrasos en las quimioterapias de pacientes con cáncer.