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Ilustración: Héctor Huamán
Pesticidas en los alimentos de 4 ciudades

Lechugas de supermercados contienen restos de pesticidas que no se eliminan al lavarlos

En las muestras de lechugas de mercados y supermercados de Arequipa, Cusco, Huánuco y Huaraz se detectaron residuos de 28 plaguicidas que no son recomendados para su cultivo porque penetran en los tejidos de la planta y no se disuelven con el agua.

La lechuga suele ser un ingrediente usual de las ensaladas y un complemento de varios otros platos de nuestra dieta. La encontramos siempre en el mercado, pero cosecharla en cualquier temporada del año obliga a los agricultores a aplicar seis a diez veces pesticidas por cada ciclo de producción para eliminar las plagas que la atacan. Esta práctica hace que las lechugas sean uno de los vegetales que más residuos de agroquímicos acumulan, un problema se agrava cuando se utilizan productos no recomendados para su cultivo porque es más probable que se adhieran y no se eliminen con el agua.

Estos son parte de los hallazgos del Segundo Monitoreo Ciudadano de Pesticidas en los Alimentos relacionados con las muestras de lechugas recogidas en 18 supermercados y mercados de las ciudades de Arequipa, Cusco, Huánuco y Huaraz en agosto de 2023. De 18 muestras sometidas al análisis multiresiduos, 15 contenían residuos de 28 plaguicidas distintos que sus fabricantes recomiendan para varios vegetales, pero no para la lechuga, como lo comprobamos usando el registro oficial de agroquímicos autorizados por el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa). Por ejemplo, los compuestos clorpirifos y clorfenapir, ambos hallados en las lechugas estudiadas, tienen baja solubilidad en agua, lo que quiere decir que no es posible eliminarlos con un lavado de la superficie de las hojas.

“Cuando a un cultivo se aplican los plaguicidas que no están recomendados para acabar con sus plagas se corre el riesgo de que estas no desaparezcan o se agraven. Esto no solo ocasiona un gasto económico para el agricultor, sino un riesgo para la salud de las personas y del medio ambiente”, señala Jorge Barrenechea, ingeniero agrónomo de la Universidad Nacional Agraria La Molina.

Una de las principales razones por la que los agricultores usan plaguicidas no recomendados en la lechuga es la poca capacitación técnica que reciben sobre el manejo de estas sustancias. Se ha vuelto usual que se orienten por los vendedores de las tiendas de agroquímicos que se inclinan por recomendarles mayores dosis de pesticidas de las que se indican en las etiquetas para supuestamente conseguir mejores resultados. Esta es una mala práctica de la industria de plaguicidas que va en contra del marco legal de sus responsabilidades.

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Con el lavado no es posible eliminar los residuos de plaguicidas en las lechugas ni otros alimentos agropecuarios.
FOTO: FREEPIK

Los residuos de las 28 sustancias químicas halladas en las lechugas del segundo monitoreo (solas o combinadas con otros principios activos) se usan en al menos 1,370 presentaciones de pesticidas que se venden en el Perú y que han sido registradas por cien empresas. Sharda Perú, NGC Agrosciences Perú, Insumos Agrícolas Peruanos, Farmex, Crop Business y Syngenta Crop Proteccion están entre las compañías que han registrado más de la cuarta parte de las marcas de plaguicidas, fabricados la mayoría en China.

“Es momento de nombrar de forma clara y sin ambigüedad a una sola autoridad nacional que controle la inocuidad de los alimentos agropecuarios. Esta autoridad se debe encargar de capacitar a los agricultores, controlar la presencia de residuos de plaguicidas en los alimentos y sacarlos del mercado local cuando están contaminados, algo que nadie está haciendo ahora”, dice el ingeniero Barrenechea, quien dirigió el Senasa entre el 2013 y el 2018.

El Segundo Monitoreo Ciudadano de Pesticidas en los Alimentos se desarrolló gracias a una alianza colaborativa que integran Salud con lupa, el Consorcio Agroecológico del Perú, la Red de Agricultura Ecológica, el Consorcio por la Salud, Ambiente y Desarrollo, Humundi, Islas de Paz, Eclosio, 11.11.11. y Arariwa.

Pesticidas que penetran los tejidos de las plantas

En las muestras de lechuga del supermercado Metro de Arequipa, la quinta región productora de esta hortaliza en el país, se encontraron 12 sustancias químicas distintas que no están recomendadas para sus plagas, entre ellos el metomilo y el clorfenapir, dos pesticidas altamente tóxicos.

El clorfenapir puede afectar el sistema nervioso central y los órganos de los sentidos, mientras que el metomilo, prohibido en Europa desde el 2019, puede ocasionar visión borrosa, mareos, dolor de cabeza y náuseas. Además, el metomilo es un plaguicida sistémico, lo que significa que, al aplicarlo en la planta, penetra hasta sus tejidos y a través de ellos se distribuye por todas sus partes. Esto eleva las probabilidades de que sus residuos se queden en la lechuga, como sucede también con varios otros plaguicidas sistémicos hallados en la mayoría de muestras de esta verdura durante el segundo monitoreo, entre ellos el imidacloprid, la clotianidina y el tebuconazol.

En las muestras de lechuga del Mercado de San Camilo del centro de Arequipa se encontraron trazas de seis plaguicidas distintos no recomendados para el cultivo de esta verdura, en las de Plaza Vea hubo cinco, mientras que en las lechugas de Franco Supermercado y del Mercado El Palomar se hallaron restos de cuatro agroquímicos en cada uno de los establecimientos.

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28 tipos de residuos de plaguicidas no recomendados para la lechuga se encontraron en esta hortaliza. En la muestra de Metro de Arequipa se halló 12 de las sustancias.
FOTO: FREEPIK

En la Ciudad Blanca se han encontrado residuos de 20 tipos de plaguicidas que no deberían ser aplicados a la lechuga. El gerente regional de Agricultura de Arequipa, Abel Calderón, dice que el uso indebido de agroquímicos se podría agravar con el fenómeno de El Niño porque, ante el aumento del calor se desatan más plagas y los agricultores tienden a usar más sustancias químicas para proteger sus cultivos. Calderón dice que capacitan y sensibilizan en buenas prácticas a los productores agropecuarios de su región, pero demanda más intervenciones del Senasa para informar en forma adecuada a los 70 mil agricultores de Arequipa y combatir el contrabando de agroquímicos.

En Cusco, se hallaron trazas de 16 plaguicidas distintos en las lechugas. En la muestra del Orión Supermercado hubo nueve sustancias químicas, entre las que figuran el imidacloprid, el tebuconazol y la azoxistrobina, un grupo que se caracteriza por ser pesticidas sistémicos y no recomendados para el cultivo de la lechuga. Mientras que en la muestra recogida en Tottus se hallaron cinco agroquímicos, como el ciantraniliprol, el clorotalonil y el profenofos. El clorotalonil es un potencial cancerígeno asociado a la contaminación de aguas subterráneas.

El riego de la lechuga y las enfermedades intestinales

El déficit de agua potable condiciona cada día más a la reutilización de aguas residuales en la producción agrícola, lo que eleva el riesgo de contaminación que presentan las hortalizas y, en especial la lechuga, cuando el origen de la irrigación no es bien conocido o tratado.

Las hojas de la lechuga permiten que los microorganismos se preserven en las áreas más húmedas y permanezcan protegidos de los rayos directos del sol. Diversos estudios realizados en lechugas demuestran la presencia de Salmonella en las áreas de cultivo como en los mercados de expendio, los cuales originan brotes de infecciones intestinales que pueden incluso ser mortales en grupos vulnerables de la población.

En los establecimientos de Huánuco se encontraron trazas de siete pesticidas distintos en tres de cuatro muestras. La lechuga del Mercado Central contenía restos de cinco agroquímicos, la del Plaza Vea cuatro, entre ellos tolfenpirad, un insecticida tóxico para los peces y las abejas. En la lechuga de Metro se halló cipermetrina, un disruptor hormonal que afecta el desarrollo sexual masculino, según estudios en niños que estuvieron expuestos a esta sustancia química.

En las muestras de lechuga del Mercado de Chalhua, Novaplaza y el Mercado Central de la ciudad de Huaraz se hallaron en total rastros en altas concentraciones de cinco pesticidas distintos. En este último centro de abastos se encontró clorpirifos, un insecticida que por su alta toxicidad se prohibió en Perú en julio de 2023, pero la medida recién entrará en vigencia en agosto del próximo año, según la disposición del Senasa.

Para esta investigación, Salud con lupa solicitó entrevistas con el Senasa y los supermercados mencionados, pero sus voceros se mantuvieron en silencio.

Prohibidos en Europa, permitidos en Perú

De las 28 sustancias químicas halladas en las muestras de lechuga del segundo monitoreo y que no son recomendadas para eliminar sus plagas, 15 están restringidas en la Unión Europea por su alta toxicidad y potenciales daños para la salud humana. Sin embargo, más de 600 presentaciones de plaguicidas tienen estos compuestos (solos o en combinación con otras sustancias químicas) y han sido registrados por al menos 80 empresas en Perú. Algunas de las que concentran más marcas comerciales son Sharda Perú, Insumos Agrícolas Peruanos y NGC Agrosciences Perú. .

Sharda Perú es una empresa agroquímica que pertenece a Sharda Cropchem Ltd, fundada en India hace más de tres décadas y con actividades en más de 80 países. Esta compañía tiene registradas 58 presentaciones diferentes de agroquímicos, diez de las cuales contienen imidacloprid. Este insecticida dejó de usarse en la Unión Europea en el 2020 por ser letal para las abejas, polinizadores que cumplen un rol importante en el proceso de reproducción de las plantas.

También importa el insecticida metomilo, prohibido en los países de la Unión Europea en 2019, pero comercializado bajo distintos nombres en nuestro país. La compañía Insumos Agrícolas Peruanos tiene el registro de 39 marcas de agroquímicos, cinco de las cuales contienen también metomilo. Esta misma empresa ha registrado el fungicida clorotalonil que se aplica para controlar los hongos que atacan cultivos de tomate, espárrago, cebolla y arveja. Este fungicida fue prohibido por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria el 2019 por contaminar aguas subterráneas y ser considerado carcinógeno.

NGC Agrosciences Perú tiene 31 marcas registradas de pesticidas que contienen imidacloprid, metomilo, clorpirifos, entre otras sustancias químicas. Este último se prohibió en la Unión Europa en 2020 por investigaciones que lo asocian a problemas en el desarrollo cognitivo de niños con madres expuestas a esta sustancia durante el embarazo.

Muestras con residuos por encima de los límites

De las 18 muestras de lechugas recolectadas en Arequipa, Cusco, Huánuco y Huaraz, 10 contenían residuos de pesticidas que superaron las cantidades permitidas por la Dirección General de Salud Ambiental e Inocuidad Alimentaria (Digesa) del Ministerio de Salud. En la lechuga de Metro, por ejemplo, se encontraron residuos de metomil, carbendazima benomil, ciantraniliprol, tebuconazol y clorfenapir en altas cantidades que la hacían no apta para el consumo humano.

El problema de la contaminación de la lechuga con plaguicidas se ha estudiado en Chile y varios países de la Unión Europea.

En 2020, un estudio de la Agencia para la Calidad e Inocuidad Alimentaria de Chile analizó lechugas de dos mercados mayoristas de alimentos de Santiago. Las 126 muestras recogidas, de las variedades lechuga marina y escarola, se lavaron durante tres minutos con agua y luego se pusieron en remojo por otros tres minutos más antes de ser enviadas a un laboratorio para un análisis multiresiduos. Aún así, 34 lechugas contenían residuos químicos superaron los límites permitidos, entre ellos trazas de metamidofos.

Otra investigación llevada a cabo por la organización Générations Futures de Francia detectó restos de pesticidas en una de cada diez lechugas de los supermercados del país en 2015. La Alianza para la Acción frente a los Pesticidas evalúa periódicamente los vegetales en la Unión Europea y ubica a la lechuga como la hortaliza con los niveles más altos de pesticidas, seguida de los tomates, los pepinos, las manzanas y los nabos. En los monitoreos anuales del Senasa, la lechuga aparece también como uno de los alimentos con altas cantidades de residuos de agroquímicos en el Perú.

Ante este problema, en los últimos años ha empezado a tomar fuerza el mercado de lechugas hidropónicas para ofrecer a las personas productos más seguros, cuyo cultivo está basado en nutrición mineral y no requiere fertilizantes químicos. Su precio es más elevado que las hortalizas tradicionales, lo que hace que no sean accesibles para toda la población.

Algunos criterios que determinan los daños de los plaguicidas

  • Toxicidad: Se expresa en forma de dosis letal. Su efecto sobre los organismos puede ser agudo (muerte) o crónico.
  • Persistencia: Por lo general, los pesticidas más modernos suelen tener una vida media más breve, ya que delimitan en forma más precisa el periodo de tiempo para controlar una determinada plaga.
  • Productos degradados: Se refiere a la forma cómo afectan a los seres vivos y perduran en la tierra y el agua. Es decir, el compuesto original genera un producto degradado que tiene una menor, igual o mayor toxicidad.
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