La minería ilegal ha empezado a tomar un nuevo río en Loreto, cerca de la triple frontera entre Perú, Colombia y Brasil: el Atacuari. En sus riberas viven los pueblos tikuna y yagua, cuya población asciende a casi 20 mil personas. Con este, ya son 13 los ríos de la región donde se han encontrado dragas y otras infraestructuras dedicadas a la minería ilegal.
El último boletín del proyecto Conservación Amazónica - MAAP presenta imágenes satelitales que identifican dos dragas operando ilegalmente en sus aguas, en noviembre de 2025. Estas dragas fueron detectadas cerca de la comunidad El Sol, de aproximadamente 195 personas, ubicada en la margen derecha de este río, en la provincia de Mariscal Castilla de la región Loreto.
Un mes antes del hallazgo, en octubre de 2025, ya se habían registrado señales de riesgo en la zona. Entonces, bajo el operativo “Cascabel”, la Policía incautó 2,100 galones de gasolina que eran transportados en una embarcación de madera por el río Atacuari, cerca de la comunidad El Sol, presuntamente vinculados al narcotráfico.
Ahora, con este, ya son 13 los ríos de Loreto donde se han encontrado dragas empleadas en minería ilegal. Los otros son el Cotuhe, Curaray, Marañón, Mazán, Nanay, Napo, Patayacu, Pintuyacu, Putumayo, Tigre, Yaguas y Yavarí.
Esta actividad no solo contamina el agua, sino que también pone en riesgo la salud de los pueblos indígenas que viven alrededor, afectando su pesca, su alimentación y su tranquilidad. Entre ellos se encuentran los tikuna y los yagua.
Los tikuna viven en ambas márgenes del río Amazonas y sus afluentes, cerca de la frontera peruana con Colombia y Brasil. Tienen su propia lengua y, según el Ministerio de Cultura, son aproximadamente 9,492 personas. Por su parte, los yagua también se han establecido cerca a la triple frontera y forman un grupo de 10,119 personas. Todos ellos, hoy, pueden verse afectados por esta nueva presencia de minería ilegal.
Además, existe el riesgo de que pueblos indígenas en aislamiento y contacto inicial (PIACI) se vean afectados también. Ellos son especialmente vulnerables. Su existencia depende de no perturbar los territorios en que viven, razón por la cual no exponerlos a contaminación y enfermedades es muy importante.
Hoy, la creación de reservas indígenas es una forma de proteger estas vidas y sus territorios frente a actividades ilegales, pues se trata de declararlos intangibles garantizando así su no intervención exterior. En el caso del río Atacuari, hay una solicitud para incluir su cuenca alta dentro de una nueva reserva. Se trata de la Reserva Indígena Atacuari.
Esta lleva casi seis años esperando el reconocimiento del Estado peruano y actualmente se encuentra en la etapa de elaboración de un estudio previo para confirmar la presencia de PIACI en su jurisdicción, delimitar el área de la reserva e identificar las necesidades de protección que tienen estos pueblos.
Tras este primer estudio, lo que viene luego es el reconocimiento oficial de la reserva y posteriormente otro estudio, llamado Estudio Adicional de Categorización (EAC), que sustenta con mayor detalle la delimitación, profundiza la evidencia sobre PIACI y evalúa amenazas y medidas de protección para estos. Luego, el Estado debería declarar la creación de la reserva mediante un decreto supremo.
Pero, mientras el Estado demora, la minería ilegal avanza. Y con ella avanzan la contaminación, el peligro para el ambiente y la amenaza a los pueblos tikuna, yagua y a los PIACI que viven y resisten en lo profundo de la Amazonía.